MUNICIONES EN RACIMO EN CHILE
Investigación realizada en el contexto de la Convención sobre Municiones en Racimo en apoyo a Cluster Munition Coalition, entre octubre de 2007 y mayo 2010
por Elir Rojas Calderón, Licenciado en Geografía, Geógrafo
Colaboraron en la investigación:
Sra. Eva Portales, Asistente Social, Iquique
Sra. Indalicia Lagos, Periodista, Iquique
Srta. Lucía Cacéres, Presidenta Fundación Estrella de los Caminos, Iquique
Sr. Claudio Valdivia, Presidente ONG FEU de Iquique
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Hemos sostenido siempre ante las autoridades del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile y ante Cluster Munition Coalition, que Chile es un país afectado por Municiones en Racimo. Esta aseveración se fundamenta en tres hechos relevantes y comprobados:
- Víctimas civiles de municiones en racimo
- Territorios contaminados por municiones en racimo
- Chile como país productor, exportador y con stocks de municiones en racimo
Por ello felicitamos y agradecemos al Senado de la República acoger la propuesta y solicitud, para ratificar la Convención de Oslo, hecho que se concreta el 18 de mayo con la votación unánime a favor de los 26 Senadores presentes en la Sala. Agradecemos al Presidente del Senado, H. Don Senador Jorge Pizarro, al Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores H. Senador Don Hernán Larraín y al Presidente de la Comisión de Defensa Don Patricio Walker y por supuesto a todos los Senadores de las Comisiones de Relaciones Exteriores y Hacienda que votaron a favor.
El caso Alto Hospicio, las únicas víctimas civiles en Latinoamérica por municiones en racimo:
El 25 de enero de 1986, en el Galpón de Armado Nº 3 de Industrias Cardoen, se produjo la detonación de bombas de racimo en línea de producción. La planta de dicha empresa privada funcionaba en la ex Base Aérea Los Condores, en el sector Alto Hopicio que en esa fecha pertenecía a la Comuna de Iquique. La Planta 1 producía carros Mowag, la Planta 2 producía bombas MK 82 y la Planta 3 bombas de racimo CB 500. La detonación fue devastadora para las personas e instalaciones y fue escuchada en un radio de 100 kilómetros.
El proceso de investigación pudo determinar que murieron 29 trabajadores: cinco personas se consideran fallecidas, 23 desaparecidos (no se encontraron restos, se volatilizaron por la fuerza de la detonación) y un fallecido a dos días de la explosión. Las edades de los trabajadores fluctuaban entre los 18 y 60 años de edad. Como resultado de este accidente quedaron 27 niños huérfanos de padre.
Lamentablemente este caso ha sido considerado por algunas autoridades y organismos del país como un "problema laboral entre privados", lo cual es cierto, pero no deja de ser grave la demostración de un hecho: la peligrosidad y magnitud del riesgo de las bombas de racimo se comprueba desde el proceso de fabricación. Este caso lo demuestra y debe ser considerado por los países productores o de aquellos que mantienen stocks de municiones en racimo. Además que dicha producción de bombas de racimo se realizaba con la autorización del Gobierno de Chile.
Sin embargo la Convención de Oslo es clara con respecto a las víctimas en el Artículo 5, Nº 2 letra "e", además en ninguna parte del texto de la Convención se indica que solo son víctimas aquellas afectadas por municiones en racimo en conflictos entre Estados, internos, etc. Al igual que la Convención de Ottawa sobre minas antipersonal.
Es necesario consignar y reconocer que Industrias Cardoen tuvo una reacción inmediata y positiva hacia las familias de los trabajadores que fallecieron, creando una Fundación por la cual se canalizo toda la ayuda, hasta el día de hoy, de acuerdo al testimonio de una profesional que trabajo desde el día siguiente del accidente para facilitar la ayuda y apoyo a esas familias por parte de Industrias Cardoen
El territorio contaminado por Municiones en Racimo:
La producción en el sector privado y en el sector público de municiones en racimo se realizó por Industrias CARDOEN Ltd (posteriormente Metalnor Ltda.) y FAMAE. En consecuencia el Estado autorizo la producción, exportación e importación y uso de estas bombas (CBs 250, 500 y MKs). El uso en el territorio nacional se verifica por la realización de pruebas (testing), que se tradujo en el despliegue de aviones de combate chilenos para lanzar las CBs, especialmente de la Región de Tarapacá, donde existía la principal planta de producción. El Ejército además ha testeado y realizado ejercicios con sus municiones en racimo lanzadas desde tierra mediante sistema de cohetería de origen israelita principalmente, de las cuales existen 249 unidades aún en stocks en Chile, de acuerdo a lo informado en las Comisiones del Congreso Nacional en el proceso de ratificación de la Convención. De la Fuerza Aérea solo existe información no confirmada de la destrucción de 2 unidades de CBs hace pocos años.
La tasa de falla de las submuniciones puede ir en un rango desde un 10% al 30%, o quizás más. Ello puede traducirse en una formula simple: una CB 500 significa 500 submuniciones, siendo generosos y tiene una falla de un 10% se traduce en 50 submuniciones en el terreno sin detonar, donde no sabemos a la fecha cuantas CB 500, 250 o MKs o los cohetes del Ejército han sido "testeados" o usados en maniobras y ejercicios.
En consecuencia tenemos territorio contaminado por municiones en racimo, con riesgo para la población civil y para los ecosistemas, ya que hablamos de explosivos que contienen químicos que al ser liberados constituyen una variable de polución, al igual que las minas terrestres y munición militar sin estallar.
En cumplimiento de la Convención de Oslo dichos territorios deben ser definidos y señalizados, además de los programas de información para la población civil para reducir riesgos, en las Regiones de Arica-Parinacota, Tarapacá, Antofagasta y Magallanes.
- Víctimas civiles de municiones en racimo
- Territorios contaminados por municiones en racimo
- Chile como país productor, exportador y con stocks de municiones en racimo
Por ello felicitamos y agradecemos al Senado de la República acoger la propuesta y solicitud, para ratificar la Convención de Oslo, hecho que se concreta el 18 de mayo con la votación unánime a favor de los 26 Senadores presentes en la Sala. Agradecemos al Presidente del Senado, H. Don Senador Jorge Pizarro, al Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores H. Senador Don Hernán Larraín y al Presidente de la Comisión de Defensa Don Patricio Walker y por supuesto a todos los Senadores de las Comisiones de Relaciones Exteriores y Hacienda que votaron a favor.
El caso Alto Hospicio, las únicas víctimas civiles en Latinoamérica por municiones en racimo:
El 25 de enero de 1986, en el Galpón de Armado Nº 3 de Industrias Cardoen, se produjo la detonación de bombas de racimo en línea de producción. La planta de dicha empresa privada funcionaba en la ex Base Aérea Los Condores, en el sector Alto Hopicio que en esa fecha pertenecía a la Comuna de Iquique. La Planta 1 producía carros Mowag, la Planta 2 producía bombas MK 82 y la Planta 3 bombas de racimo CB 500. La detonación fue devastadora para las personas e instalaciones y fue escuchada en un radio de 100 kilómetros.
El proceso de investigación pudo determinar que murieron 29 trabajadores: cinco personas se consideran fallecidas, 23 desaparecidos (no se encontraron restos, se volatilizaron por la fuerza de la detonación) y un fallecido a dos días de la explosión. Las edades de los trabajadores fluctuaban entre los 18 y 60 años de edad. Como resultado de este accidente quedaron 27 niños huérfanos de padre.
Lamentablemente este caso ha sido considerado por algunas autoridades y organismos del país como un "problema laboral entre privados", lo cual es cierto, pero no deja de ser grave la demostración de un hecho: la peligrosidad y magnitud del riesgo de las bombas de racimo se comprueba desde el proceso de fabricación. Este caso lo demuestra y debe ser considerado por los países productores o de aquellos que mantienen stocks de municiones en racimo. Además que dicha producción de bombas de racimo se realizaba con la autorización del Gobierno de Chile.
Sin embargo la Convención de Oslo es clara con respecto a las víctimas en el Artículo 5, Nº 2 letra "e", además en ninguna parte del texto de la Convención se indica que solo son víctimas aquellas afectadas por municiones en racimo en conflictos entre Estados, internos, etc. Al igual que la Convención de Ottawa sobre minas antipersonal.
Es necesario consignar y reconocer que Industrias Cardoen tuvo una reacción inmediata y positiva hacia las familias de los trabajadores que fallecieron, creando una Fundación por la cual se canalizo toda la ayuda, hasta el día de hoy, de acuerdo al testimonio de una profesional que trabajo desde el día siguiente del accidente para facilitar la ayuda y apoyo a esas familias por parte de Industrias Cardoen
El territorio contaminado por Municiones en Racimo:
La producción en el sector privado y en el sector público de municiones en racimo se realizó por Industrias CARDOEN Ltd (posteriormente Metalnor Ltda.) y FAMAE. En consecuencia el Estado autorizo la producción, exportación e importación y uso de estas bombas (CBs 250, 500 y MKs). El uso en el territorio nacional se verifica por la realización de pruebas (testing), que se tradujo en el despliegue de aviones de combate chilenos para lanzar las CBs, especialmente de la Región de Tarapacá, donde existía la principal planta de producción. El Ejército además ha testeado y realizado ejercicios con sus municiones en racimo lanzadas desde tierra mediante sistema de cohetería de origen israelita principalmente, de las cuales existen 249 unidades aún en stocks en Chile, de acuerdo a lo informado en las Comisiones del Congreso Nacional en el proceso de ratificación de la Convención. De la Fuerza Aérea solo existe información no confirmada de la destrucción de 2 unidades de CBs hace pocos años.
La tasa de falla de las submuniciones puede ir en un rango desde un 10% al 30%, o quizás más. Ello puede traducirse en una formula simple: una CB 500 significa 500 submuniciones, siendo generosos y tiene una falla de un 10% se traduce en 50 submuniciones en el terreno sin detonar, donde no sabemos a la fecha cuantas CB 500, 250 o MKs o los cohetes del Ejército han sido "testeados" o usados en maniobras y ejercicios.
En consecuencia tenemos territorio contaminado por municiones en racimo, con riesgo para la población civil y para los ecosistemas, ya que hablamos de explosivos que contienen químicos que al ser liberados constituyen una variable de polución, al igual que las minas terrestres y munición militar sin estallar.
En cumplimiento de la Convención de Oslo dichos territorios deben ser definidos y señalizados, además de los programas de información para la población civil para reducir riesgos, en las Regiones de Arica-Parinacota, Tarapacá, Antofagasta y Magallanes.